Una de las primeras disposiciones que tomó la Junta Directiva de 1991, fue adoptar como emblema de la Asociación el logotipo que utiliza la Confederación Latinoamericana de Sociedades de Anestesia (CLASA), de manera que Costa Rica fuera identificada entre los países que pasaron a formar parte de esta entidad, reafirmando con orgullo la pertenencia e identidad latinoamericana.

Dicho emblema, creado por el doctor Juan Marín, un distinguido anestesiólogo colombiano está formado por varios círculos concéntricos, de los cuales la figura central está dividida horizontalmente en dos partes: la superior, de color blanco que representa el estado de vigilia y la vida; con una imagen en color amarillo que simboliza “el sol” de la conciencia; la parte inferior azul y en ella se distinguen dos antorchas (las dos en oro y gualda), apenas encendidas y apuntando hacia el nadir, que representan el sueño y la muerte. Y es que en la mitología romana, nos dice Juan Marín, el sueño y la muerte son hermanos gemelos, hijos de la noche y están representados por dos efebos que deambulan desnudos hacia el poniente, iluminando las débiles sombras vesperales del camino con sendas teas encendidas y dirigidas hacia el suelo.

Siendo éste un bello mito, pero con demasiadas figuras para ubicarlo en un espacio tan pequeño, se simplificó tomando en cuenta únicamente las antorchas con su significación.

Este pasaje mitológico de los efebos con sus antorchas, que representan al sueño y la muerte, recuerda una frase del Dr. Márquez que aparece en el libro de anestesia escrito por el Dr. José Miguel Martínez, y que dice: “Ojalá que el sueño artificial, dulce y liberador de la anestesia, no se convierta nunca en el sueño definitivo y eterno, por impericia, negligencia o imprudencia del anestesista.”

En forma circular y envolviendo por fuera la figura descrita, aparece la frase “Anaesthesia Deorum Ars”. Recordemos que Hipócrates, famoso médico griego, hace dos mil quinientos años escribió la siguiente sentencia: “Sedare dolorem divinum opus est.” que significa “Sedar el dolor es obra divina”.

Grabar esa extraordinaria y significativa frase en un escudo, explica Juan Marín, era imposible.

Además, las reglas de la heráldica no admiten más de tres palabras en un emblema, por lo que, tratando de sintetizarla y sin perder el sentido que la misma encierra, se resumió poniendo en latín: “Anestesia, arte de los dioses”. Esta leyenda, en letras blancas, aparece sobre un fondo azul; y en el círculo exterior, con fondo amarillo, se destacan en la parte inferior las letras A.M.A.C.R., en color blanco, que es la sigla de la Asociación de Médicos Anestesiólogos de Costa Rica.